Aplicación de zincado por inmersión en caliente y recubrimiento en polvo para preservar obras de arte metálicas frente a la corrosión marina.
El Ayuntamiento de Valencia encargó la restauración y protección a largo plazo de una serie de esculturas de acero ornamentales ubicadas en el paseo marítimo. El entorno costero, con su alta concentración de cloruros y humedad, aceleraba drásticamente los procesos de corrosión, comprometiendo la integridad estructural y el valor estético de las obras. El reto principal era desarrollar un sistema de protección que combinara una barrera anticorrosiva de alto rendimiento con la preservación exacta de los detalles artísticos y texturas originales de cada pieza, sin añadir volumen o alterar las formas.
Nuestro equipo de ingeniería de revestimientos analizó muestras del metal y evaluó las condiciones ambientales específicas del emplazamiento. Diseñamos una solución en dos fases: primero, una protección catódica mediante galvanización por inmersión en caliente para crear una capa de zinc que sacrifica sus electrones, protegiendo el acero subyacente incluso en caso de rayaduras. Segundo, un recubrimiento en polvo de poliéster-triglicidil isocianurato (TGIC) aplicado electrostáticamente, seleccionado por su excelente resistencia a los UV, la salinidad y su capacidad para lograr un acabado mate que respetara la intención del artista.
La implementación del sistema dual de protección ha extendido la vida útil estimada de las esculturas en más de 25 años sin necesidad de mantenimiento mayor. Las inspecciones periódicas tras un año de exposición continua no muestran signos de oxidación, ampollas o pérdida de adherencia. El acabado superficial mantiene su color y textura originales, cumpliendo con los requisitos estéticos del departamento de patrimonio.
Además del éxito técnico, el proyecto estableció un protocolo documentado para la conservación de arte metálico en entornos agresivos, que ahora sirve de referencia para otras administraciones locales. La solución demostró ser coste-eficiente a largo plazo, eliminando la necesidad de restauraciones frecuentes y reduciendo el impacto ambiental al utilizar procesos con bajas emisiones de COV (Compuestos Orgánicos Volátiles).